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El Supremo avala el rechazo de un siniestro por actuación dolosa del asegurado al ocultar su verdadero estado de salud

No es la primera vez que el Supremo, Sentencia 127/2019, se pronuncia sobre los efectos de la infracción del deber de declaración de un riesgo en la suscripción de una póliza de vida, cuando el asegurado oculta en el cuestionario sus antecedentes de salud. La dificultad de este tipo de infracción y su análisis, es la gran casuística que existe. De hecho, el Supremo admite que ha dictado sentencias con distinta solución, pero justificadas por las diferencias que puede haber en la declaración del cuestionario, y la actuación del asegurado.

En este sentido, la Sala Civil del Supremo sostiene que lo que se tiene que analizar para estimar una actuación dolosa en la declaración de los riesgos, es si el tipo de preguntas formuladas al asegurado le permiten ser consciente de que al no mencionar sus patologías está ocultando intencionadamente datos relevantes para la exacta valoración del riesgo.

En el caso estudiado por el Supremo, el asegurado negó haber estado de baja laboral por causa de enfermedad, negó que le hubieran recomendado consultar a un médico, hospitalizarse o someterse a tratamiento médico o quirúrgico, negó fumar más de 40 cigarrillos diarios y consumir habitualmente bebidas alcohólicas y, en fin, declaró gozar de buena salud, ocultando así, dolosamente, patologías por él conocidas que podían influir en la valoración del riesgo o determinar que no se contratara el seguro. En concreto, destaca que se hubiera ocultado por el asegurado que antes de firmar la póliza había estado varias veces de baja laboral por un tiempo superior a quince días, que ya en 1999 se le diagnosticó un problema en los pulmones (neumotórax) por el que se le recomendó que no fumara, que pese ello siguió haciéndolo y además en grandes dosis (más de dos cajetillas o 40 cigarrillos diarios), y que desde 2003 padecía del páncreas (sucesivos episodios de pancreatitis aguda que obligaron a practicarle una colecistectomía laparoscópica y que presumiblemente estaban asociados a ese excesivo consumo de alcohol).

Concluye la Sala que en este caso, lo “determinante para apreciar la infracción dolosa de su deber de declarar el riesgo es que también en este caso concurrían suficientes elementos significativos que el asegurado debía representarse como objetivamente influyentes para su valoración, siendo el más relevante de todos ellos el gran consumo de tabaco, conscientemente negado, puesto que a nadie se le escapa la notoria relación que existe entre el consumo de tabaco (y más con esa intensidad) y el cáncer de pulmón y, además, varios años antes de suscribir la póliza y responder al cuestionario el asegurado había sufrido un neumotórax y se le había prescrito que dejase de fumar”.

El Supremo se pronuncia también sobre la validez del cuestionario cuando éste no está rellenado por el propio asegurado, y declara que, según los hechos probados, en el caso concreto, fue el asegurado quien contestó al cuestionario antes de firmarlo (siendo indicativo de esto que se recogieran datos personales que solo él podía conocer, e irrelevante si fue él quien lo rellenó materialmente. Así pues, con independencia de que el mismo no fuera rellenado por el propio asegurado, quedó evidenciado que sí contestó el propio asegurado a las cuestiones recogidas en el mismo, siendo lo determinante.

En definitiva, la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, el pasado 21 de enero, por resulta de interés en cuanto que confirma la doctrina que viene manteniendo respecto de los efectos de una actuación dolosa por parte del asegurado cuando oculta su verdadero estado de salud.