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No es de aplicación ley de consumidores y usuarios en supuesto de lesiones derivadas de un trasplante de riñón

Un Juzgado de Primera Instancia de Madrid ha dictado recientemente una sentencia en el que desestima la demanda presentada por una paciente que sufrió un cáncer tras un trasplante de riñón y considera que no es de aplicación la normativa de consumidores y usuarios en los supuestos de daños sufridos en el contexto de un trasplante.

La pretensión de la demandante tenía su origen en los daños y perjuicios derivado de la supuesta negligencia al haber trasplantado al paciente un riñón cancerígeno de un donante sin haber sido previamente analizado y sin que se detectase la existencia de una patología oncológica, no informándose al receptor al respecto.

La sentencia desestima la demanda y estima las alegaciones de Asjusa Abogados que defendía los intereses de la aseguradora de la administración demandada al considerar que, en todo momento, la actuación fue correcta, tanto en lo relativo a sus antecedentes, patología que había llevado a la muerte encefálica al donante, como en las pruebas acorde a los protocolos que fueron negativas y en la que se constató una punción renal previa normal, lo que hacía que no existiera razón objetiva ninguna para rechazarlo como donante y no considerarlo idóneo.

Asimismo, el Juzgador entiende que lo que no es posible es, una vez obtenido el riñón del donante y antes de trasplantarlo al receptor, llevar a cabo otra serie de análisis y pruebas adicionales que llevarían un tiempo del que no dispone entre uno y otro acto médico, pues el órgano ha de ser trasplantado en el menor tiempo posible. Por tanto, el hecho de haber sufrido un tumor en el contexto de una donación no implica per se un deber indemnizatorio, no siendo exigible a la administración hacer pruebas más allá de las protocolizadas.

La Resolución analiza igualmente la alegación de la actora respeto a considerar un riñón trasplantado como un “producto” a los efectos de establecer la responsabilidad del producto o fabricante en caso de ser defectuoso conforme a la Ley de Defensa de Consumidores y Usuarios.

Sin embargo, la sentencia desestima la pretensión de la actora y considera que, un órgano humano, no puede ser clasificado como “producto”, ya que considera obvio que un riñón trasplantado no tiene tal consideración, pues ni puede ser objeto de “apropiación” (artículo 333 del Código Civil) ni se encuentra dentro del comercio, por lo que no pueden ser objeto de un contrato (artículo 2 de la ley de Trasplantes 30/1979 de 29 de octubre; artículo 1.271 del Código Civil).

En consecuencia, no solo no es exigible a la administración realizar pruebas más allá de las protocolizadas, sino que tampoco le es aplicable los requisitos de la responsabilidad civil por producto defectuoso en los daños y perjuicios derivados de un trasplante.