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La ausencia injustificada y reiterativa a sesiones clínicas, la no colaboración en docencia de los residentes y el desprecio en el trato a los compañeros son faltas graves

Así lo ha considerado la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en una reciente sentencia en la que confirma las sanciones impuestas a un profesional por vulneración de la Ley 55/2003 de 16 de diciembre, del Estatuto Marco.

La Sentencia subraya que, durante cinco años, el médico mantuvo un comportamiento y una actitud irreverentes, actuando con especial falta de respeto hacia el Jefe de Sección.

Además, el Tribunal Superior de Justicia  señala que los profesionales que prestan servicios en las distintas unidades asistenciales donde se forman los residentes, tienen un deber general de supervisión con respecto a éstos independientemente de que ejerzan o no como tutores, pudiendo llegar a ser sancionados por falta de colaboración en docencia.

Destaca igualmente por considerar que la responsabilidad supervisora de estos profesionales sanitarios no desaparece con la renuncia a la condición de tutor, como era pretensión del recurrente, no habilitándole para obstaculizar el aprendizaje.

La Sala confirma la Sentencia de instancia que consideraba adecuada la tipificación de las infracciones e indica que no es necesaria concretar particularmente las conductas reprochables, ya que, en un supuesto como el presente, en el que los incidentes han sido tan reiterativos resultaría imposible lo que el sancionado pretende.

Finalmente, el Tribual Superior de Justicia de Castilla y León confirma la anulación de la sanción impuesta al médico por abuso de autoridad en el ejercicio de sus funciones, valorando en el presente caso que éste no empleó desproporcionadamente sus facultades o potestades por razón de su cargo, con el fin de someter a su voluntad a sus compañeros.