Blog

Crear un dominio web con idéntico nombre al de un competidor, el cual redirige a una página pornográfica, no vulnera el derecho al honor del competidor

La Audiencia Provincial Navarra, en Sentencia 332/2018, 28 de junio, recurso 74/2017 (LA LEY 117413/2018), siendo Ponente el Ilmo. Sr. D. Aurelio Herminio Vila Dupla, revoca la sentencia dictada en primera Instancia y desestima por ende la demanda de intromisión ilegítima en el derecho al honor y a la propia imagen interpuesta por el actor de instancia.

El actor de instancia refirió que al haber el competidor creado un dominio web con idéntico nombre al nombre comercial de su mercantil, el cual al “pinchar” redirigía a una web pornográfica, dicho comportamiento, suponía una transgresión en el derecho al honor y a la propia imagen de su mercantil, toda vez que menoscababa su fama y reputación en el sector.

En una primera argumentación, sostiene la Audiencia que las personas jurídicas, si bien pueden ser titulares de derechos fundamentales, y por ende ejercitar las acciones correspondientes en su defensa, no lo son de todos.

En este caso, al alegarse por el demandante que la actuación del demandado había supuesto una vulneración del derecho a la propia imagen de la mercantil, concluye razonadamente la Audiencia que “la facultad otorgada por este derecho consiste, en esencia, en impedir la obtención, reproducción o publicación de la propia imagen por parte de un tercero no autorizado, sea cual sea la finalidad perseguida -informativa, comercial, científica, cultural, etc.- por quien la capta o difunde, porque el aspecto físico de la persona ha de quedar protegido incluso cuando, en función de las circunstancias, no tiene nada de íntimo o no afecta a su reputación ( STC 176/2013, de 21 de octubre (LA LEY 156350/2013) [RTC 2013, 176]).Por tanto, es erróneo que en la demanda se alegue la vulneración del derecho fundamental a la propia imagen, máxime si es un derecho fundamental que no puede ser invocado por las personas jurídicas”.

En un segundo argumento, en lo que respecta ya al derecho al honor de la mercantil, se sostenía por el demandante   -y así lo estimó el Juzgado en primera instancia- que el comportamiento del demandado, había supuesto un claro ejemplo de intromisión ilegítima en el derecho al honor, ex. art. 7.7 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, sobre la base de que dicho comportamiento había menoscabado la buena imagen y prestigio profesional de la mercantil del demandante.

Por el contrario, la Audiencia Provincial, con un pronunciamiento realmente estricto en cuanto al fondo del asunto, considera que si bien el comportamiento del demandado resulta sospechoso en cuanto a su finalidad, por medio del mismo no se ha realizado “ni la imputación de hechos falsos ni la expresión de juicios de valor” que pudieran suponer una atentando contra la buena fama o reputación de la mercantil del actor. Así, sostiene la Audiencia que “ el hecho de que sea sospechosa la actuación del demandado no es por sí solo suficiente para entender vulnerado el derecho al honor de la parte actora por no encajar en el tipo legal del art. 7.7 de la Ley Orgánica 1/1982 (LA LEY 1139/1982) , ya que, se insiste, la creación de un dominio de Internet cuyo nombre es idéntico a la denominación del centro médico titularidad de la parte actora y que cuando se escribe su URL completa redirecciona a una página de contenido pornográfico, no supone ” la imputación de hechos ni “la manifestación de juicios de valor “.

En un tercer pronunciamiento, y a la vista del estricto posicionamiento jurídico sostenido con anterioridad en cuanto al fondo del asunto, la Audiencia deja “abierta” la puerta de la competencia desleal al demandante, al referir “cuestión distinta es que pudiera tratarse de un acto de competencia desleal, pero en la demanda no se ejercita ninguna de las acciones previstas en la Ley de Competencia Desleal (LA LEY 109/1991)”.

En conclusión, si bien la voluntad del demandado parecía clara en cuanto al menoscabo de la reputación profesional de la mercantil del actor, la Audiencia, en un pronunciamiento estrictamente teórico, considera que no nos encontramos ante una intromisión ilegítima en el derecho al honor sino, y siempre que pueda probarse, ante un posible acto de competencia desleal.