Blog

En caso de imposibilidad de determinar el grado de culpa se responde al 50% respecto a los daños materiales

El Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ha resuelto la discrepancia existente sobre la solución aplicable en aquellos casos en los que se produce un accidente de tráfico como consecuencia de una colisión recíproca de vehículos sin que se pueda determinar el grado de culpa de cada uno de los conductores y se hayan producido daños materiales a los vehículos.

La Sentencia dictada, crea doctrina para la interpretación del artículo 1 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, teniendo en cuenta para ello que el régimen legal de la responsabilidad civil en el ámbito de la circulación de vehículos a motor se basa en el principio de solidaridad social con las víctimas de los accidentes de tráfico, más que en los principios de la responsabilidad civil extracontractual del artículo 1902 del Código Civil.

En caso que no se pueda probar suficientemente el grado de culpabilidad, el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo parte de la doctrina jurisprudencial previa que entiende que ambos conductores responden del total de los daños personales causados a los ocupantes del otro vehículo con arreglo a la doctrina llamada de las indemnizaciones cruzadas y fija doctrina respecto a los daños materiales, en los que el régimen de la responsabilidad civil no se funda ya en ese principio de solidaridad social, sino en el de la culpa o negligencia del conductor causante del daño, con la inversión de la carga de la prueba que resulta de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor y del principio general de responsabilidad por riesgo que preside dicha norma.

La sentencia entiende que cuando ninguno de los conductores logre probar su falta de culpa o negligencia en la causación del daño al otro vehículo, considera que cada uno debe asumir la indemnización de los daños del otro vehículo al 50 %, superando otras postura jurisprudenciales que consideraban que cada conductor debía indemnizar íntegramente los daños del otro vehículo o que las culpas se debían neutralizar y por tanto ninguno debía indemnizar los daños del otro vehículo.

La determinación de dicha doctrina en detrimento de las otras dos posibilidades, viene justificada por la Sala al considerar que es la más coherente con la efectividad de la cobertura de los daños en los bienes por el seguro obligatorio de vehículos de motor, pues cualquiera de las otras dos o bien podría privar por completo de indemnización o bien podría dar lugar a que se indemnice por completo al propietario del vehículo cuyo conductor hubiera sido el causante de la colisión pero sin que exista prueba al respecto.